En medios de una crisis financiera internacional, nuestro país, debate sobre la aprobación o no del proyecto de ley de reestatizacion de las AFJP.
Por parte de la Anses defienden la reestatizacion y dice que será para“mejorar la situación de ingresos de nuestros jubilados y pensionados”. Aunque bien sabemos que en los diferentes gobiernos que se sucedieron en Argentina han utilizado dinero de los jubilados para llevar a cabo obra pública.
Hay que tener en cuenta que: el 70% del Superávit de la ANSES es utilizado para financiar al estado a través de la compra de títulos y LETES(Letras del tesoro).
Cuando el año pasado se abrió el libro de pases de Capitalización a Reparto, el 85% de los afiliados prefirió quedarse en una AFJP. Claramente porque no confía en el Estado.
La reestatización le permitiría al gobierno controlar los 98.000 millones de pesos( 30.100 millones de dólares) en poder de las AFJP, que se suman a los 15.000 millones de pesos (4.600 millones de dólares) que aportan anualmente los trabajadores al sistema. Con dicho, dinero se cree que el estado financiara sus deudas por los próximo tres años.
Pero el principal riesgo que se pone colgando de un hilo es el de la seguridad jurídica y por supuesto los derechos de propiedad. Debido a esto, que confianza podemos generar a los inversores extranjeros para que se instalen en nuestro país, si de un día para otro reestatizamos AFJPS, sin siquiera esperar que las cosas se vayan haciendo de a poco, es decir, tiene que haber un periodo de transición y no de un día para otro hacer cambios bruscos.
Por otra parte, es importante saber que las provincias se las verán feas el año que viene. ¿Por qué? Porque el presupuesto del 2009 prevé reducir el envió de dinero de un 34 o 36% en el 2008 a un 24% en el 2009, por lo que las provincias tendrías algunas complicaciones para llegar a fin de mes. Es claro que esto, sumado al ingreso de dinero por las AFJP, le permitiría al gobierno concentrar mas poder y hacer uso de su caja como lo crea conveniente.
El país se encuentra en una situación en la cual debe afrontar importantes pagos de deuda por los próximos tres años y a esto se le suman los problemas que puede acarrear la crisis internacional y los problemas internos coyunturales como los son inflación, derivado en el menor consumo y por ende menor recaudación fiscal.
El panorama es complicado, pero no caótico y es el momento justo para que el Estado tome las decisiones acordes a la situación.
